Privacidad
Qué sabemos de usted, qué guardamos y durante cuánto tiempo — en palabras claras, porque una promesa que no se puede comprobar no merece hacerse.
Qué no sabemos de usted
Nunca pedimos un nombre, un documento, una dirección ni un teléfono, y no hay dónde escribirlos. Una cuenta es una clave aleatoria: la aplicación la muestra, nosotros la guardamos, y no dice nada sobre quién la tiene.
Nada de lo que sigue se vende ni se comparte con nadie. Existe para poder responder a una orden legal, y para nada más.
Qué guardamos
De cada conexión hecha a través de nuestros servidores anotamos tres cosas: la dirección desde la que llegó la conexión, adónde fue esa conexión y cuándo. Nada más.
El destino se anota tal como lo ven nuestros servidores: una dirección, o el nombre del sitio que pidió el dispositivo. Los registros se conservan hasta 365 días y después se destruyen.
Qué no hay en esos registros
- su cuenta — no se escribe ahí, y no hay manera de averiguar a qué cuenta pertenece un registro
- nada de lo que envió o recibió — no vemos dentro de una conexión cifrada ni lo intentamos
- qué páginas abrió en un sitio, qué escribió o qué le mostraron
El primer punto es el importante. El registro y la cuenta viven en lugares distintos, bajo claves distintas, y nadie puede unirlos, nosotros incluidos.
Quién puede leerlos, y cuándo
Nada del sistema en marcha puede hacerlo. Los registros se cifran en el momento en que se crean, en el propio servidor que los crea, con una clave que no está en nuestra infraestructura en absoluto: la máquina que guarda un año de registros no puede abrir ni uno solo.
Leerlos exige que una persona traiga esa clave en mano. Cada lectura queda anotada: quién, cuándo y con qué fundamento.
Por qué los guardamos
Porque somos una empresa con nombre y domicilio, no un grupo anónimo, y una orden legal dirigida a nosotros tiene que poder responderse. Esa orden pregunta por una dirección en un momento — nunca por un cliente, y por eso en los registros no hace falta ninguno.
Lo que una VPN no hace
Reparte la confianza en lugar de eliminarla: en vez de su proveedor, su tráfico pasa por nosotros. No le vuelve anónimo ante un sitio en el que inicia sesión, ni le protege de alguien a quien usted mismo entrega sus datos. Compruebe siempre con quién trata.
Las preguntas sobre sus datos, o la petición de eliminarlos, van a privacy@relcom.com.